IV
Y quien podría decirme
que no eras tú. El que se
fué con la camarera de
piernas largas, antes de
abrir la puerta.
Abro la ventana, que
destila olor a sexos
recién conocidos,
desprendo de las sábanas
los cuerpos desmembrados
y desnudos
de amantes
ya difuminados.
Enciendo la luz y
se prende la soledad.
Seco cada gota de sudor
abandonada en el piso
y con todas ellas formo un mar.
Guardo en la basura,
condones, prudencia, fidelidad y
algunos deseos incumplidos.
Este recién adquirido trabajo
no me disgustaría , si no me
hubieras olvidado en la puerta
y al salir me dijeras
"gracias camarera".
que no eras tú. El que se
fué con la camarera de
piernas largas, antes de
abrir la puerta.
Abro la ventana, que
destila olor a sexos
recién conocidos,
desprendo de las sábanas
los cuerpos desmembrados
y desnudos
de amantes
ya difuminados.
Enciendo la luz y
se prende la soledad.
Seco cada gota de sudor
abandonada en el piso
y con todas ellas formo un mar.
Guardo en la basura,
condones, prudencia, fidelidad y
algunos deseos incumplidos.
Este recién adquirido trabajo
no me disgustaría , si no me
hubieras olvidado en la puerta
y al salir me dijeras
"gracias camarera".

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